Miro mis manos, las observo llorar,
una a una mis huellas digitales se confunden,
ya no son mías. ¡Mueren!
una a una mis huellas digitales se confunden,
ya no son mías. ¡Mueren!
Recuerdo un sin fin de luceros oscuros sostenidos de la nada
o de un fino hilo de leche.
¡Blanca claridad!
Miro mis manos y me inunda la transparencia
de tus manos de roca,
lugar inhóspito.
Miro mis manos y me inunda la transparencia
de tus manos de roca,
lugar inhóspito.
Miro mis manos porque en ellas llevo un par de luceros oscuros,
-ojala sostenidos de dos finos hilos de leche-
Julián Ortiz Muñetón
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