Después de cerrar la ventana observo de nuevo el piso bañado en sangre,
parece un caudal rojo sin destino.
Los cuervos observan por los cristales de la ventana aun cerrada,
-aves anestesiadas por el olor a muerte-,
¡mi muerte!
Maldita sea tu sangre por filtrarse entre mis venas y lo sea aun más tu plasma por no rechazarla.
¡Que importa que no pudiera guardarte, que importa que mi muerte no pueda guardarte!
Me devoro tu recuerdo en un emparedado de jamón y lo acompaño con una copa de vino tinto que tiene un cercano sabor a sangre
parece un caudal rojo sin destino.
Los cuervos observan por los cristales de la ventana aun cerrada,
-aves anestesiadas por el olor a muerte-,
¡mi muerte!
Maldita sea tu sangre por filtrarse entre mis venas y lo sea aun más tu plasma por no rechazarla.
¡Que importa que no pudiera guardarte, que importa que mi muerte no pueda guardarte!
Me devoro tu recuerdo en un emparedado de jamón y lo acompaño con una copa de vino tinto que tiene un cercano sabor a sangre
Julián Ortiz Muñetón
No hay comentarios:
Publicar un comentario