Hoy he comprendido,
-a costa de lastimarte-,
que nuestro amor ocupa un lugar por encima de mi soberbia,
que la prudencia, la delicadeza, la ternura y el respeto
nunca deben ausentarse de mis palabras;
y además que una mujer como tú
siempre estará a mi lado para acompañarme,
corregirme en el error
y amarme sin remedio alguno.
Julián Ortiz Muñetón
martes, 14 de julio de 2009
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Hermoso. La humildad es una de las más preciosas enseñanzas del amor!
ResponderEliminarMiguel Yepes