martes, 14 de julio de 2009

37


Podría comenzar describiendo el grandioso amor que profeso por ti,
hablarte por ejemplo del éxtasis que recorre
mis venas al solo recordar tu compañía;
sin embargo hoy el terror me cubre el alma,
es la impotencia que me produce el error como consecuencia de la buena intención.


el agotamiento por gustarte aun más entorpece nuestros sueños;
tengo miedo de cerrar mis ojos
y dormir largo tiempo,
porque los amantes no pueden dormir,
sus parpados pueden ser cerrados
para siempre por el manto del conformismo
y los gusanos devorar sus ojos y con ellos el amor que les quede.


¡Amada mía!
no permitas que el frío de la noche
obligue a nuestros corazones al descanso insensible de no amar,
no lo permitas vida mía
¡porque de lo contrario preferiría morir!
Julián Ortiz Muñetón

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