martes, 14 de julio de 2009

6

Si fuera reducido a polvo,
si fuera arrebatado mi corazón,
si mi alma se alejara de la tuya,
si el deseo se consumiera y las ganas agonizaran al terminar el alba,
si las aves ya no cantaran al sol,
si las flores fueran sólo blancas ó negras,
si la sonrisa de los niños fuera exiliada
y mi amor fuera convertido en un blanca nebulosa y llevado a una lejana galaxia,
a la larga no importaría
porque me volvería a enamorar de ti y te amaría más y ¡más aún!
Julián Ortiz Muñetón

7


No hay momento en el que no sienta
el sabor de la miel.
miel de tus labios, miel de mis labios.

¡Ah!, la dulzura de tu aliento en mi boca,
la fluidez de almíbar en un juego
de peces rosas sumergidos en un océano
de viejos sabores.
De nuevo a dulzura de aquella dorada miel.

Aún hoy pienso en tus besos
como si hubieras partido de mi lado solo hace unos segundos.


Julián Ortiz Muñetón

8

Me gustaría hacerte pública,
me gustaría hacerme aún más público que tú,
en ocasiones enloquezco de ganas de gritar este amor al prodigioso,
al menos afortunado, al brillante, al cuerdo,
enseñar mi lógica amorosa al no cuerdo, publicar en los diarios,
-en la primera pagina-, que te amo,
también lo haría en los programas televisivos,
- justo en la sección de farándula-,
me gustaría gritar al viento este amor y que su fluidez llegue al ciego,
al mudo, al manco, al ejecutivo y al gobernador.

Me gustaría poner un aviso en los supermercados,
-al lado de los productos que traen el 50 porciento de descuento-,
en las botellas de licor, en los cigarros, en los enlatados,
me gustaría que un te amo fuera tu premio en una lata de atún,
me gustaría que mi sentir estuviera en los avisos del mendigo y en la esperanza del desplazado.
Me gustaría proyectar mi amor en los aviones,
-justo antes de despegar-,
me gustaría que un te amo fuera la bandera de los viejos barcos piratas, me gustaría cambiar el estruendoso sonido de un buque por un suave y largo te amo,
me gustaría bajar al Hades y subir al Olimpo llevándote orgulloso como una bandera mientras produzco un fuerte y tiritante te amo con mi voz.

Me gustaría que supieras que te amo,
me gustaría que supieras que soy feliz porque me amas.

que me gustaría

Julián Ortiz Muñetón

9

Después de cerrar la ventana observo de nuevo el piso bañado en sangre,
parece un caudal rojo sin destino.

Los cuervos observan por los cristales de la ventana aun cerrada,
-aves anestesiadas por el olor a muerte-,
¡mi muerte!
Maldita sea tu sangre por filtrarse entre mis venas y lo sea aun más tu plasma por no rechazarla.

¡Que importa que no pudiera guardarte, que importa que mi muerte no pueda guardarte!

Me devoro tu recuerdo en un emparedado de jamón y lo acompaño con una copa de vino tinto que tiene un cercano sabor a sangre
Julián Ortiz Muñetón

10


¿Quién soy ahora?, ¿quien?
No soy ostra, aunque reluzcan mis perlas.


No soy un caudal cristalino;
tampoco soy apetito, afrodisíaco o atracción.

He dejado de ser deseo, ya no soy ganas;
no soy el fruto maduro ni la alegría inmediata.

Si yo pudiera ser dorada miel en vez de sal
a tu rosa paladar,
si yo pudiera ser tu completitud,
si yo pudiera ser lo que era;
tal vez si yo pudiera ser



Julián Ortiz Muñetón

11

Miro mis manos, las observo llorar,
una a una mis huellas digitales se confunden,
ya no son mías. ¡Mueren!

Recuerdo un sin fin de luceros oscuros sostenidos de la nada
o de un fino hilo de leche.
¡Blanca claridad!

Miro mis manos y me inunda la transparencia
de tus manos de roca,
lugar inhóspito.

Miro mis manos porque en ellas llevo un par de luceros oscuros,
-ojala sostenidos de dos finos hilos de leche-
Julián Ortiz Muñetón

12

Abatido, hambriento ser huérfano
sin un mórbido color de esperanza,
sin una exhalación de luz en el cerebro;
con un agujero en el ser,
¡naufragio, naufrago!,
solo una vieja tabla en el mar


Julián Ortiz Muñetón